Permanece cerca cuando se extinga mi
luz,
y la sangre se arrastre y mis nervios se
quiebren
con punzadas lacerantes. Y el corazón
enfermo
y las ruedas del tiempo giren
pausadamente.
Permanece cerca cuando mi carne frágil
sea atormentada por dolores que rozan la
verdad.
Y el tiempo lunático siga esparciendo el
polvo,
Y la vida furiosa arroje llamas.
Permanece cerca cuando mi fe se
marchite,
Y los hombres, las moscas del último
estío
que colocan sus huevos, y piquen y canten
y tejan sus diminutas celdas y mueran.
Permanece cerca cuando desvaneciéndome,
Y puedas apuntar el final de mi lucha
en el atardecer de los días eternos,
en el bajo y oscuro abismo de la vida.