domingo, 20 de noviembre de 2011

Permanece a mi lado - L. A. Tennyson


Permanece cerca cuando se extinga mi luz,
y la sangre se arrastre y mis nervios se quiebren
con punzadas lacerantes. Y el corazón enfermo
y las ruedas del tiempo giren pausadamente.

Permanece cerca cuando mi carne frágil
sea atormentada por dolores que rozan la verdad.
Y el tiempo lunático siga esparciendo el polvo,
Y la vida furiosa arroje llamas.

Permanece cerca cuando mi fe se marchite,
Y los hombres, las moscas del último estío
que colocan sus huevos, y piquen y canten
y tejan sus diminutas celdas y mueran.

Permanece cerca cuando desvaneciéndome,
Y puedas apuntar el final de mi lucha
en el atardecer de los días eternos,
en el bajo y oscuro abismo de la vida.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Niña en Jardín - Alejandra Pizarnik

Un claro en un jardín oscuro o un pequeño espacio de luz entre hojas negras. Allí estoy yo, dueña de mis cuatro años, señora de los pájaros celestes y de los rojos. Al más hermoso le digo:
Te voy a regalar a no se quien.
¿Cómo sabes que le gustaré? -dice.
Voy a regalarte -digo.
Nunca tendrás a quien regalar un pájaro -dice el pájaro.


lunes, 14 de noviembre de 2011

36 - Ricardo Reis

En vano procuro el bien que me negaron.
Flores de los jardines heredadas de otros
¿cómo han de más que perfumar de lejos
mi deseo de tenerlas?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Pasé toda la noche sin dormir, viendo sin espacio, la figura de ella,
y viéndola siempre de maneras diferentes a como la encuentro.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que ella es cuando me habla,
y en cada pensamiento varía de acuerdo con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir de pensar sólo en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no pienso sino en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla
para no tener que dejarla después.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que quiero.
Quiero sólo pensar en ella.
No pido nada a nadie, ni a ella, solo pensar.

Alberto Caerio

sábado, 29 de octubre de 2011

Querido Julio - Alejandra Pizarnik


Julio, fui tan abajo. Pero no hay fondoJulio, creo que no tolero más las perras palabras. La locura, la muerte. Nadja no escribe. Don Quijote, tampoco. Julio, odio a Artaud (mentira) porque no quisiera entender tan sospechosamente bien sus posibilidades de la imposibilidad


P.D. Me excedí, supongo. Y he perdido, viejo amigo de tu vieja Alejandra que tiene miedo de todo salvo (ahora, ¡Oh, Julio!) de la locura y de la muerte. (Hace dos meses que estoy en el hospital. Excesos y luego intento de suicidio -que fracasó, hélas)

P.D.- En el hospital aprendo a convivir con los últimos desechos. Mi mejor amiga es una sirvienta de 18 años que mató a su hijo

viernes, 28 de octubre de 2011

Alejandra Pizarnik - En extrañas cosas moro


Simplemente no soy de este mundo... yo habito con frenesí la luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva... no puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie... ¿qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso.

martes, 11 de octubre de 2011

sabado 28 de marzo de 1970 -- Alejandra Pizarnik


Me separé de todos o me marginaron. Como se trata de todos no puedo designar culpables. No tengo con quien hablar, y para que seguir embelleciendo mi casa si nadie que me interese viene a verme. Ni siquiera Olga es sensible a esta soledad mortal, puesto que no me llama. ¿Qué sucede? ¿Soy yo o son ellos?

domingo, 2 de octubre de 2011

Carta de María Jose (Fernando Pessoa)

Usted nunca verá esta carta, ni yo la volveré a ver porque estoy tuberculosa, pero quiero escribirle aunque no lo sepa, porque si no le escribo me ahogo.

Usted no me conoce, quiero decir, me conoce pero no muy bien. Me ha visto en la ventana cuando pasa al taller y yo lo miro, porque lo espero al llegar, y hasta me sé la hora en que llega. Debe haber pensado siempre en la jornada del primer piso de la casa amarilla, pero yo no pienso más que en usted. Se que tiene una amante, es aquella muchacha rubia, alta y bonita: le tengo envidia pero no celos, porque no tengo derecho a nada, ni siquiera a tener celos. Usted me gusta porque me gusta, y me mortifica no ser otra mujer, con otro cuerpo y otra hechura, y poder ir a la calle y hablarle aunque usted no me hiciera caso, pero quisiera conocerlo aunque sea por platicar. Usted es todo cuanto me ha sostenido en mi enfermedad y le estoy agradecida sin que lo sepa. Nunca podría tener a nadie a quien gustarle, como se gustan las personas que tienen el cuerpo del cual puede gustarse, pero tengo derecho de que alguien me guste aunque yo no le guste a nadie, y también tengo el derecho de llorar, que no se le niega a nadie.

Me gustaba la idea de morirme después de hablarle por primera vez, pero nunca tendré el coraje ni la oportunidad de hablarle. Me habría gustado que supiera que me ha gustado mucho, pero tengo miedo de que no le importara nada, y me entristece ya saber que eso es absolutamente cierto, antes de saber cualquier cosa, que mejor no voy a procurar saberlo.

Soy jorobada de nacimiento y siempre se rieron de mi. Dicen que todas las jorobadas son malas, pero yo nunca le deseé un mal a nadie. Además estoy enferma, y nunca tuve ánimo, por mi enfermedad, para hacer corajes. Tengo diecinueve años y no sé para qué llegué a tener tanta edad, y enferma, y sin que nadie tuviera pena de mía no ser porque soy jorobada, que es lo menos, porque es el alma la que duele, y no el cuerpo, pues la joroba no da dolor.

Hasta me gustaría saber cómo es su vida con su amiga, porque como es una vida que nunca podré tener- y ahora menos, que ni vida tengo- me gustaría saberlo todo.

Discúlpeme que le escriba tanto sin conocerlo, pero usted no va a leer esto, y aunque lo leyera ni sabría era con usted y de cualquier manera no le daría importancia, pero me gustaría que pensara que es triste ser jorobada y vivir siempre en la ventana, y tener madre y hermanas a quienes les gusta la gente sin que a nadie le guste yo, porque todo es natural y es la familia, y lo que faltaba es que ni eso hubiera para una muñeca con los huesos al revés, como yo oí decir que soy.

Un día que usted venía al taller y un gato se peleó con un perro, aquí bajo la ventana y todos estábamos viendo, usted se paró junto al Manuel de las Barbas, en la esquina del barbero, y después me miró en la ventana, y me vio reír y se rió conmigo,y esa fue la única vez que usted estuvo a solas conmigo, por así decir que eso nunca podría yo esperar.

Cuantas veces estuve yo a la espera de que hubiera cualquier otra cosa en la calle al momento que usted pasara y yo pudiera volverlo a ver y usted me mirara y yo pudiera mirarlo y ver sus ojos directos a los míos.

Pero no consigo nada de lo que quiero, nacía ya así, y hasta tengo que estar encima de un tapanco, para alcanzar la ventana.Paso todo el día viendo ilustraciones y revistas de moda que le prestan a mi mamá, y estoy siempre pensando en otra cosa, tanto que cuándo me preguntan cómo era aquella falda o quién estaba en la foto con la Reina de Inglaterra, me avergüenzo de no saber, porque estuve fantaseando cosas que no pueden ser y que no puedo dejar que entren en mi cabeza y me den alegría para después, por encima de todo tener ganas de llorar.

Después todos me disculpan, y creen que soy tonta, pero no idiota, porque nadie cree eso, y al final no me apeno por la disculpa, porque así no tengo que explicar porque estaba distraída.

Todavía me acuerdo de aquel día en que usted pasó por aquí, camino del domingo, con el traje azul claro. No era azul claro, pero era una chaqueta muy clara para el azul oscuro que acostumbra traer, Usted estaba tan lindo que brillaba como el mismísimo día, que nunca tuve tanta envidia de la gente como aquella vez. Pero no tuve envidia de su amiga, a no ser que no se encontrara con ella sino con otra cualquiera, porque yo no pensé sino en usted, y fue por eso que envidié a toda la gente, lo cual no entiendo bien , pero es cierto y es la verdad.

No es por ser jorobada que estoy siempre en la ventana, pero es que además tengo una especie de reumatismo en las piernas y no me puedo mover, y así estoy como si fuera paralítica, lo cual es una lata para todos aquí en la casa y tener que soportarme y aceptarme, que no tiene idea. A veces me desespero y me dan ganas de tirarme de la ventana, pero se imagina cómo me vería al caer. Hasta el que me viera se reiría y la ventana es tan baja que no me moriría, sino que sería aún más fatigoso para los otros y ya me veo en la calle como una mona con las piernas al aire y la joroba saliéndome de la blusa y todos queriendo sentir pena por mí, pero en realidad estarían molestos y al mismo tiempo se reirían si acaso, porque la gente es como es y no como quisiera ser.

Y en fin, ¿por qué le estoy escribiendo sino le voy a mandar esta carta? Usted que anda de un lado para otro no sabe lo que se siente no ser nadie. Yo estoy en la ventana todo el día y veo a la gente pasar de un lado a otro y tener un modo de vida y gozar y hablarle a ésta o aquélla y parece que soy un vaso con una planta marchita que se quedó aquí en la ventana por quitársela de encima.

Usted no se puede imaginar, porque es bonito y tiene salud, lo que es no haber nacido bien y no ser nadie como yo, y ver en los periódicos lo que las personas hacen y unos son ministros y andan de aquí para allá visitando otras tierras y otros están en la vida social y se casan y tienen bautizos y están enfermos y les hacen operaciones los mismos médicos y otros viajan a sus casa aquí y allá y otros roban y otros se quejan y otros cometen grandes crímenes y hay artículos firmados por otros y fotos y noticias con los nombres de las personas que van a comprar su ropa al extranjero,. Y todo esto no se imagina lo que es para un trapo para limpiar como yo, que se quedó en el barandal de la ventana con las señas redondas de los vasos como cuando la pintura está fresca por el agua.

Si usted supiera todo esto sería capaz, de vez en cuando, de decirme adiós en la calle, y a mi me gustaría poder pedirle eso, porque usted no se imagina que tal vez yo no viviera más, que es poco lo que tengo por vivir, pero estaría feliz, allá a donde se va, si usted me diera los buenos días por si acaso.

Margarita la costurera dice que hablaron una vez, que hablaron porque usted se metió con ella en la calle de aquí al lado y esa vez sí que sentí envidia de veras, se lo confieso porque no quiero mentirle, sentí envidia porque meterse alguien con nosotros es ser mujer, y yo no soy mujer ni hombre, porque nadie mira que soy algo, a no ser una especie de gente que está aquí para llenar el vano de la ventana y aborreciéndome todo el que me ve, válgame Dios.

El Antonio (¡Es el mismo nombre que el suyo, pero qué diferencia!), el Antonio del taller mecánico le dijo una vez a mi papá que toda la gente debe producir algo, que sin eso no hay derecho a vivir, que quien no trabaja no come y no hay derecho de que haya alguien que no trabaje. Y yo pensé, qué es lo que hago en el mundo que no hago sino estar en la ventana con toda la gente moviéndose de un lado a otro, sin ser paralítica y teniendo manera de encontrarse con las personas que les gustan. Así yo también podría producir lo que quisiera, lo que fuera necesario, porque tendría gusto para hacerlo.

Adiós señor Antonio, no tengo sino unos cuantos días de vida y escribo esta carta sólo para guardarla en el pecho, como si fuera una carta que usted me hubiera escrito en vez de que yo se la escribiera. Deseo que tenga todas las felicidades que pueda desear y que nunca sepa de mí para que no se ría, porque yo sé que no puedo esperar más.

Lo amo con toda mi alma y toda mi vida.

Ahí tiene, estoy llorando.

domingo, 21 de agosto de 2011

Mucho más grave. Mario Benedetti

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo

sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte
y volverte a encontrar
y ojalá nada más

no me refiero sólo a que de pronto digas
voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta
bueno llorá
y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizá por eso salga enseguida el sol

ni me refiero sólo a que día tras día
aumente el stock de nuestras pequeñas
y decisivas complicidades
o que yo pueda o creerme que puedo
convertir mis reveses en victorias
o me hagas el tierno regalo
de tu más reciente desesperación

no
la cosa es muchísimo más grave

cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estás reescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran
y vos en cambio sabés que eso no sirve
quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regarlo mirándolo

quiero decir que estás sacudiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede el armazón de mi verdad sin proezas

quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida

como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con estas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero

porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida

una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van

pero vos
por favor
no te vayas

domingo, 14 de agosto de 2011

Carta 07 - René Espinosa

No estamos, y la negación no trae tristeza. No nos queremos, porque tampoco queremos la costumbre de tenernos como cosas, de mirarnos como ventanas que no cambian de paisaje, de sabernos con nombre y consecuencia. No nos queremos, no nos tenemos y no nos conjugamos con tiempo. No hay antes en el que sea sin ti lo que yo soy contigo. No hay después en el que contigo sepa ser sin mí.

No estamos, y la negación no trae tristeza. No nos explicamos, no nos entendemos más allá de nosotros, y nosotros suena tan dulce que con nosotros basta. Te miró y sonríes, te pienso y existes, o existo como pensamiento tuyo, y detrás de tu sonrisa un poco inclinada existir cuesta menos al pensamiento y sol se adormece cuando te toco la mano.

No estamos, y la negación no trae tristeza. Somos más allá de los sentimientos que no sabemos tener, y lo existe simplemente existe. Somos, tú y yo, sin afirmaciones, como en un sueño que no pasa, y donde ser tiene significados que sólo entendemos juntos. Somos juntos, y dejamos de lado el frio del viento que pasa. Somos, mientras tenga palabras para contarte y me falten hojas para definirte, mientras definirte sea decir tu nombre y ver que junto al mío parece sonar mejor.

martes, 2 de agosto de 2011

Eu sou sem ela, esse é o problema.
Eu passo a tarde pensando,
Eu passo a vida sendo
Mais ela não e comigo.
Eu sou só uma parte de mim,
Uma parte que não me gosta,
Quando ela não está comigo
E ela nunca está comigo.
Mantenho dentro de mim,
como uma criança triste,
uma esperança pobre
de que ela retornasse,
mais ela volta só pra me dizer
que a minha importância é nenhuma,
que ela é en mim
mais e universo não é comigo

jueves, 28 de julio de 2011

Poema. Alberto Caeiro

Pasé toda la noche sin dormir, viendo, sin espacio, la figura de ella,
y viéndola siempre de maneras diferentes a como la encuentro.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que ella es cuando me habla,
y en cada pensamiento varía de acuerdo con su semejanza.
Amar es pensar.
y yo casi me olvido de sentir de pensar sólo en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no pienso sino en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla
para no tener que dejarla después.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que quiero.
Quiero sólo
pensar en ella.
No pido nada de nadie, ni de ella; sólo pensar.

martes, 26 de julio de 2011

Todavía. Mario Benedetti




No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado de estrellas y de alegría

Palpo gusto escucho
y veo tu rostro
tu paso largo
tus manos
y sin embargo
todavía no lo creo

Tu regreso tiene
tanto que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

Sin embargo todavía dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte me parece fantasía
Pero venis y es seguro
y venis con tu mirada
y por eso tu llegada hace mágico el futuro

Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio se que en tus brazos
el mundo tiene sentido

Y si beso la osadía y el misterio de tus labios
no habra dudas ni resabios
te querré más todavía

miércoles, 6 de julio de 2011

Aunque tu no lo sepas. Luis García Montero

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo,
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.

Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas

sábado, 2 de julio de 2011

Soneto LVII . William Shakespeare

Siendo tu esclavo, ¿que podría hacer sino servirte
en el tiempo y las horas de tu deseo?
No dispongo de un tiempo precioso que gastar,
ni servicios que prestar, hasta que tú lo requieras,
ni osaré criticar el tiempo sin límite del mundo,
mientras, mi soberano, yo escruto el reloj por ti,
ni pienso en la amargura de la agria ausencia,
cuando has despachado a tu sirviente con un adiós definitivo;
ni me atrevo a cuestionar con mi celoso pensamiento
dónde te encontrarás, o tus asuntos imaginar,
sino, como un triste esclavo, me quedo y no pienso,
salvo, allá donde estés, lo felices que les harás.
Tan absolutamente loco es el amor que, por devoción a ti,
a pesar de lo que hagas, nunca pensará mal

martes, 17 de mayo de 2011

Eros y Psique











Texto: Fernando Pessoa
Video: Mio
Voz María Bethania



Cuenta la leyenda que dormía
una princesa encantada
a quien sólo despertaría
un Infante, que vendría
desde una tierra lejana.

El tenía que, tentado,
vencer el mal y el bien
antes que, ya liberado,
dejase el camino errado
por el que la princesa viene

La Princesa Adormecida,
se espera, durmiendo espera,
sueña en muerte su vida
y su olvidada frente adorna,
verde, una guirnalda de hiedra

Lejos el Infante, esforzado,
sin saber que fin tiene,
rompe el camino del hado.
él de ella es ignorado.
ella es nadie para él.

Mas cada uno cumple su destino
ella durmiendo encantada,
él buscando sin tino
por el proceso divino
que hace existir un camino.

Y, aunque afuera sea
todo el camino oscuro
y falso, él viene seguro,
y venciendo el sendero y el muro,
llega donde en sueño ella vive,

Y, confundido aún porque no sabía,
de impaciencia se llena,
yergue la mano, y encuentra la hiedra
y ve que él mismo era
La Princesa que dormía.

domingo, 20 de marzo de 2011

Recuerdo bien su mirada. Fernando Pessoa


Recuerdo bien su mirada,
Atraviesa todavía mi alma,
Como un trazo de fuego en la noche;
Recuerdo bien su mirada
Lo demás, sí, lo demás
Fue solo un simulacro de vida.

Ayer paseé por las calles como cualquier persona,
Mire para los escaparates despreocupadamente
Y no encontré amigos con quienes hablar
De repente, vi que estaba triste
Mortalmente triste, tan triste
Que pensé que me sería imposible vivir un día más
No porque muriese o me matase
Si no porque sería imposible vivir un día más y eso es todo.

Fumo, sueño recostado en el sillón;
Me duele vivir como una postura incomoda.
Debe haber islas allá, al sur de las cosas
Donde vivir sea algo más suave,
Donde vivir cueste menos al pensamiento
Y donde uno pueda cerrar los ojos y adormecer al sol,
Y despertar sin tener que pensar en responsabilidades sociales,
En el día del mes o de la semana que es hoy.

Abrigo en mi pecho como a un enemigo al que temo ofender,
Un corazón extremadamente espontáneo
Que siente todo lo que yo sueño como si fuera real
Y acompaña con el pie la melodía de las canciones que mi pensamiento canta
Canciones tristes como las calles estrechas cuando llueve.

jueves, 17 de febrero de 2011

Una carta

Hace un vago número de muchos meses que ve cómo la miro, me ve mirarla constantemente, siempre con la misma mirada incierta y solícita. Sé que lo ha notado. Y como lo ha notado, debe haber hallado extraño que esa mirada, no siendo propiamente tímida, nunca esbozase una significación. Siempre atento, vago y el mismo, como contento de ser sólo la tristeza de eso... Nada más... Y dentro de su pensar en eso --sea cual sea el sentimiento con el que ha pensado en mí-- debe haber excrutado mis posibles intenciones. Se debe haber explicado a sí misma, sin sentirse satisfecha, que soy o un timido especial y original, o alguna especie de cosa emparentada con el estar loco.
Yo no soy, Señora mía, ante el acto de mirarla, ni estrictamente un tímido, ni exactamente un loco. Soy otra cosa primera y diversa, como, sin esperanza de que me crea, lo voy a exponer. Cuántas veces yo decia en voz baja a su ser soñado: Cumpla su deber de ánfora inutil, cumpla su deber de mera copa.
¡Con qué nostalgia de la idea que quise forjarme de usted entendí un día que estaba casada! El día en qué entendí eso fue tragico en mi vida. No tuve celos de su marido. Nunca pensé si acaso lo tenía. Tuve simplemente nostalgia de mi idea de usted. Si un día supiera este absurdo --que una mujer en un cuadro-- sí esa-- estaba casada, el mismo sería mi dolor.
¿Poseerla? Yo no sé cómo se hace eso. Y aunque tuviera sobre mí la mácula humana de saberlo, ¡que infame sería para mí mismo, qué insultador agente de mi propia grandeza, al pensar siquiera en nivelarme con su marido!
¿Poseerla? Un día que tal vez pase sola por una calle oscura, un asaltante puede subyugarla y poseerla, puede fecundarla incluso y dejar detrás de sí ese rastro uterino. Si poseerla es poseerle el cuerpo, ¿que valor hay en ello?
¿Qué no le posee el alme?... ¿Cómo se posee un alma? Y ¿puede haber un amante tan hábil que consiga poseerle ese alma? Que sea su marido ese... ¿Quería que descendiese a su nivel?
¡Cuántas horas he pasado en secreta compañía con la idea de usted! ¡Nos hemos amado tanto dentro de mis sueños! Pero incluso ahí, se lo juro, nunca me he soñado poseyéndola. Soy un delicado y un casto incluso en mis sueños. Respeto hasta la idea de una mujer bella.
Yo no sabría nunca cómo adaptar mi alma a llevar mi cuerpo a poseer el suyo. Dentro de mí, incluso al pensar en ello tropiezo con obstáculos que no veo, me enredo en telas que no sé qué son. ¿Cuánto más me sucedería si yo quisera poseerla realmente?
Porque yo --se lo repito-- sería incapaz de intentar hacerlo. Ni siquiera puedo adaptarme a soñar haciéndolo.
Son estas, Señora mía, las palabras que tengo que escribir al margen de la significación de su mirada involuntariamente interrogativa. Es en este libro donde, primero, leerá esta carta para usted. Si no sabe que es para usted, me resignaré a que así sea. Escribo más para entretenerme que para decirle alguna cosa. Sólo las cartas comerciales son dirigidas. Todas las otra deben, por lo menos para el hombre superior, ser solamente para sí mismo.
Nada más tengo que decirle. Crea que la admiro tanto como puedo. Me resultaría agradable que pensara en mí alguna vez.


Bernardo Soares. Libro del desasosiego

sábado, 8 de enero de 2011

Una pista

de la película Cão sem dono
Traducción René Espinosa


Un embrión cansado invade la oscuridad de la cueva buscando una salida.
Escucho el eco rebotando en las paredes de la carne
Que refleja la desesperación en los ojos de la soledad.
La pereza es el sueño de los muertos.
Mi euforia necesita calma, y mi calma, euforia.
Que se joda el resto del resto de la sobra de lo que resta.
El restante es lo que quiero.

El amor de instante es el instante en el que estamos más cerca a la movida perfecta.
Los ojos son el inicio de lo real.
Mi cigarro tiene un tiempo de vida,
mi vida necesita de un cigarro.
¿Qué hacer? ¿Qué comer?
¿Será que mi madre tenía razón? Definitivamente, no.

Preciso de un corazón que late descompasado,
Sin ritmo, sin melodía.
No quiero la movida perfecta.
Quiero que el descompás
Me dé una pista, una lágrima…
Pero que me de algo.


Uma pista

(de la película Cão sem dono)

Um embrião cansado invade a escuridão da caverna procurando uma saída.
Escuto o eco rebatido nas paredes da carne
refletindo no olho o desespero da solidão.
A preguiça é o sono dos mortos.
Minha euforia necessita de calma, e minha calma, de euforia.
Que se foda o resto do resto da sobra do que resta.
O restante é o que eu quero.

O amor do instante é o instante em que estamos perto da batida perfeita.
Os olhos são o início do real.
Meu cigarro tem um tempo de vida.
Minha vida necessita de um cigarro.
O que fazer? O que comer?
Será que minha mãe tá certa? Definitivamente, não.

Preciso de um coração que bata descompassado,
sem ritmo e sem melodia.
Não quero a batida perfeita.
Quero o descompasso.
Me dê uma pista, uma lágrima…
Mas me dê algo.

El Sol - René Espinosa. La última inocencia 2011

Tengo una caja de ausencia. Tórax de cartón, lugar sin centro. Hay cosas que no tienen nombre dentro de mí, cosas que guardo como tesoros  o...